La salud emocional de nuestros hijos en tiempos de COVID

La pandemia del COVID ha transformado nuestro el estilo y rutina de vida:: padres laborando en casa o de manera inesperada sin trabajo, colegios cerrados, cambios de horarios en actividades y ausencia o reducción de espacios recreativos, acatando las órdenes de no salir de casa.

Esta situación trae consigo emociones como ansiedad, estrés e incertidumbre, que son especialmente intensas en los niños de todas las edades. La mayoría son conscientes de lo que está sucediendo y perciben cuando sus padres están ansiosos. No podemos tranquilizar a un niño hasta que sepamos lo que le preocupa; para conocer sus dudas el adulto puede empezar preguntando al niño qué es lo que saben y cómo se sienten ante la situación que vivimos y los nuevos cambios que ha traído consigo.

¿Cómo deben expresar los padres sus propios sentimientos a los niños?

Los niños pueden percatarse de las preocupaciones que tienen sus padres; se recomienda mostrarse ante ellos como personas auténticas, genuinas y sinceras, darles confianza y conversar acerca de la mejor manera de afrontar las circunstancias, así se les estará enseñando una herramienta de vida que les ayudará la actual situaciòn y también cuando tengan que afrontar adversidades en un futuro.

Es necesario que el adulto mantenga una actitud positiva al resaltar lo esperanzador en su visión. Este es el momento de proyectar ante los niños las medidas positivas que los científicos y los que están al mando están tomando.

¿Qué pueden hacer los padres para involucrar a los niños?

Los expertos recomiendan realizar proyectos creativos junto a nuestros niños, generando una sana distracción.

Puede que sea un buen momento para dejar que el niño lea un cómic o para explorar un tema que le interese en YouTube, es conveniente que el adulto también muestre interés en eso.

Si bien los niños no pueden hacer todo lo que quieren ahora, ellos disfrutarán del acompañamiento que su familia les proporcione en alguna actividad que pueda realizar en casa, aprovechando los recursos y el tiempo disponibles.

Técnicas de afrontamiento que pueden usar los niños y los padres

A continuación sugieren algunas técnicas de afrontamiento para lidiar con el malestar y la ansiedad:

  • Hable con los niños. Puede ser útil compartir cómo se siente uno con alguien a quien le importe.
  • Escriba acerca de los sentimientos. (Puede elaborar su diario personal)
  • Utilice el arte como medio de expresión de las emociones. (Dibujo u otras técnicas gráficas-plásticas, escenificaciones, baile, canto)
  • Utilice la atención plena para centrarse y seguir tranquilo. Los niños pueden aprender estas técnicas. (Juegos de mesa o de construcción que requieran concentración, lectura de textos literarios e informativos acordes a la edad del niño)
  • Haga ejercicio en casa o en el jardín de su casa. (Rutinas de activaciòn en familia)

Los padres intentan proteger a los niños, pero la cuestión es que hace falta que los niños aprendan a ser responsables de su propia salud, esto puede iniciarse a una temprana edad. El adulto debería resistirse a la tentación de simplemente decirle al niño qué hacer y dejar que sea él sea quien averigüe cómo quiere hacerlo. Con los niños muy pequeños, esto puede traducirse en que sean ellos los que escojan con qué jabón se van a lavar las manos o qué canción van a cantar mientras se las laven.

Es importante que el niño se responsabilice de sí mismo en la medida que le sea posible y adecuada según su etapa de desarrollo.

¿Qué deben hacer los padres si su hijo tiene problemas de conducta durante este tiempo?

Los padres de familia deben dejar que el niño exprese si se siente angustiado por algo que se va a perder, por ejemplo, una fiesta de cumpleaños. Es importante que el niño viva y exprese esa angustia y no sea juzgado por ello.

Un aspecto que desestabiliza mucho en una crisis como la desatada por la pandemia de COVID-19 es que no se sabe qué es lo que va a suceder. Esta sensación de no poder predecir nos hace sentir muy vulnerables. Concretamente para los niños, se recomienda que los adultos eviten esta sensación y la controlen. Es importante crear un horario en casa. Tal vez no sea posible decirle al niño cuándo podrá ir al patio o a casa de un amigo, pero sí se le podrá decir a qué hora es la cena, a qué hora se van a sentar juntos a jugar a un juego de mesa o leer un cuento. El ajustarse a ese horario, en la medida de lo posible, da confianza a los niños.

¿Qué tal la pasa la familia al quedarse los niños en casa?

A los miembros de una familia les puede provocar estrés el estar todos juntos en un mismo lugar por tiempo prolongado. Debemos aceptar que gran parte del estrés proviene del contexto de la situación que vivimos: no se trata de un día en el que ha nevado o de unas vacaciones en familia. A todos nos preocupa no poder realizar las actividades que normalmente se hacían, vivimos con temor ante la amenaza de la pandemia y para algunos es más difícil adaptarse a los cambios, todo esto ocasiona estrés en las familias.

Las personas deberían ponerse expectativas razonables; el objetivo no es divertirse mucho o ser el más productivo estudiando o trabajando, sino averiguar cómo lograr un equilibrio con todo lo que se nos pide que hagamos.

Estos son momentos de hacernos sentir bien los unos a los otros; a veces, esto quiere decir ceder ante algunos de los logros que esperamos, por ejemplo, el progreso escolar de los niños. Lo importante es que el adulto contribuya a que el niño esté protegido, cómodo y se sienta seguro de sí mismo, esto dejará al niño en la mejor situación para conseguir logros en el futuro.